Atención a los nuevos fraudes educativos online
Estafas en la formación por Internet
Para comprobar que la formación a través de Internet se ha convertido en una opción de éxito solo hay que revisar los datos. Cada año unas 350.000 personas eligen la red para poder seguir estudiando. La falta de tiempo y la dificultad para compatibilizar el trabajo con las clases hace que Internet se esté convirtiendo en una manera práctica que conseguir mantenerse al día o adquirir nuevos conocimientos. Sin embargo, en las últimas semanas hemos conocido una alerta a tener muy en cuenta: existen webs que ofrecen titulaciones falsas.
Es un fenómeno conocido como fraude educativo y que ha sido objeto de estudio de un informe presentado por el Observatorio de Internet, con sede en Barcelona y dirigido por el investigador Francesc Canals. Estos fraudes educativos se encajan dentro de un nuevo tipo de estafas, los “ciberdelitos”, muy difíciles de perseguir por la falta de legislación en este ámbito y por lo escurridizo de Internet, que consigue que las normas impuestas en algunos países se diluyan en una red de redes global.
En muchos de los casos los fraudes educativos llegan hasta el usuario a través de correo electrónico no deseando o de enlaces a sitios webs de universidades o centros de información falsos. Pero también afectan a las universidades más conocidas. El Observatorio de Internet ha detectado toda una red internacional de títulos y diplomas falsos entre los que hay documentos de universidades españolas como la Universidad de Barcelona, la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad Politécnica de Sevilla. Lo más efectivo es estar prevenido para no caer en este tipo de estafa.
CUIDADO CON LOS CORREOS NO SOLICITADOS
Existen hasta tres fórmulas de estafa educativa detectadas por el Observatorio de Internet. La primera se denomina “Spam educativo” y se basa en el envío no solicitado de correos electrónicos sobre formación en Internet a usuarios que no han pedido ningún tipo de información. Un tipo de spam que se multiplica en estas primeras semanas de los cursos académicos. Ofrece cursos, masters, postgrados o licenciaturas de reconocido prestigio. En muchos de los casos se trata de universidades falsas de las que sólo existe una página web que se puede poner en marcha en unos minutos. Los estafadores compran un dominio con una inversión de 8 ó10 euros y diseñan una web llamativa. Suelen incluir fotografías o sellos de instituciones de reconocida reputación y grandes campus universitarios que ayudan a hacer creíble una oferta educativa inexistente.
No hay una fórmula mágica para detectar este tipo de fraudes, pero desde el Observatorio de Internet se nos dan algunas claves que pueden ayudar. Aseguran que hay que desconfiar de algunos mensajes como: “¿cansado de estudiar?”, “¿quiere obtener el prestigio de ser un licenciado o un doctorado?” Mucho más evidentes son otros ganchos que por su propio lenguaje ponen de manifiesto el fraude: “¿quiere ser licenciado en 24 horas?” o “Aprenda a como obtener una titulación universitaria en tan sólo 5 días, sin estudiar ni exámenes”.
Ante este tipo de spam los expertos recomiendan ignorar toda información que nos llegue sin haberla solicitado, y en caso de que nos interese mucho, comprobar todos los datos del centro educativo, a ser posible por otros medios que no sea Internet (buscar un teléfono donde poder comprobar que la institución existe o una dirección física).
WEBS QUE PARECEN IGUALES
El segundo tipo de fraude educativo que se resalta en el informe presentado por el Observatorio de Internet se basa en estafadores que lo que realizan es una auténtica copia de las webs originales de diversas instituciones académicas. El fraude suele comenzar en el mismo dominio de la web, se cambia una o dos letras o caracteres de la dirección original para que no levante muchas sospechas.
A partir de aquí entramos en el llamado “cibersquatting”, que se sustenta un dato objetivo, hasta el 5 por ciento de los usuarios que teclean un nombre de marca o dominio de red se equivocan. Son universidades ficticias que copian las web de instituciones que sí existen. Suelen incluir hasta fotos de sus aulas e instalaciones. Lo que intentan es que lleguemos a contratar algún tipo de curso con ellos, para pagarlo a través de la red y quedarse literalmente con nuestro dinero. Habremos pagado a cambio de nada porque la “prestigiosa” universidad no existe. Además, si hemos caído en el engaño y creemos que estamos gestionando con la universidad original acudiremos a reclamar a la institución verdadera donde no tendrán ningún dato de que hemos contratado algún servicio educativo con ellos. Ante el “cibersquatting” los expertos recomiendan revisar bien las direcciones web de las universidades a las que queremos acceder y, al igual que en el caso anterior, no contratar nada por Internet sin haber confirmado antes por vía telefónica o postal.
En muchos de estos casos los estafados no se dan cuenta de lo que ha sucedido hasta mucho después cuando la universidad original insiste en que no ha tenido ninguna relación anterior con ellos. Sin embargo, aunque se dieran cuenta en el mismo momento de la estafa, las reclamaciones son prácticamente imposibles. Este tipo de webs se suelen crear y alojar en paraísos cibernéticos. Lugares no existe legislación que controle estos delitos y donde, por tanto, no hay lugar para las reclamaciones.
COLABORANDO CON EL DELITO
No en todos los casos el usuario es tan inocente como en los anteriores. En muchas situaciones se convierte conscientemente en colaborador con el delito de estafa. Se trata de falsificaciones de diplomas, títulos, trabajos o informes que se consiguen a través de Internet y que plagian los originales con el objeto que engañar. Falsificar una titulación es una falta grave. Este tipo de fraude educativo también se puede sustentar en datos: 1 de cada 5 estudiantes universitarios no consigue terminar la titulación que comienza. Una pequeña parte de ellos prueba a conseguirlo por la puerta de atrás, a través del fraude. Si visitamos determinados foros de Internet podemos encontrar temas referentes a personas que preguntan cómo hacerse con un título falso. También se pueden leer en anuncios clasificados de prensa on line que ofrecen la falsificación de títulos y diplomas. Un delito que a veces consigue resultados fácilmente reconocibles, pero que otras veces llega a límites insospechados en la calidad de la falsificación. En este caso el usuario no peca de ingenuidad, sino más bien de todo lo contrario.
En resumen, los fraudes educativos son un problema que se plantea para la educación on line, un sector emergente que puede verse afectado por este tipo de estafas. Para el Observatorio de Internet la forma de evitar las estafas consiste en no completar todo el proceso de matriculación a través de la red, comprobando con alguna llamada de teléfono la existencia del centro educativo. Y recordar siempre la sabiduría popular, “nadie da duros a cuatro pesetas”, si le ofrecen aprender sin estudiar o conseguir una titulación de cinco años en pocos días, seguro que hay gato encerrado.
Más información…
Observatorio de Internet Francesc Canals, “Estafas educativas en Internet”
http://www.fcanals.com/contenidos/reportajes/estafaseducativas.htm
Es un fenómeno conocido como fraude educativo y que ha sido objeto de estudio de un informe presentado por el Observatorio de Internet, con sede en Barcelona y dirigido por el investigador Francesc Canals. Estos fraudes educativos se encajan dentro de un nuevo tipo de estafas, los “ciberdelitos”, muy difíciles de perseguir por la falta de legislación en este ámbito y por lo escurridizo de Internet, que consigue que las normas impuestas en algunos países se diluyan en una red de redes global.
En muchos de los casos los fraudes educativos llegan hasta el usuario a través de correo electrónico no deseando o de enlaces a sitios webs de universidades o centros de información falsos. Pero también afectan a las universidades más conocidas. El Observatorio de Internet ha detectado toda una red internacional de títulos y diplomas falsos entre los que hay documentos de universidades españolas como la Universidad de Barcelona, la Universidad Carlos III de Madrid o la Universidad Politécnica de Sevilla. Lo más efectivo es estar prevenido para no caer en este tipo de estafa.
CUIDADO CON LOS CORREOS NO SOLICITADOS
Existen hasta tres fórmulas de estafa educativa detectadas por el Observatorio de Internet. La primera se denomina “Spam educativo” y se basa en el envío no solicitado de correos electrónicos sobre formación en Internet a usuarios que no han pedido ningún tipo de información. Un tipo de spam que se multiplica en estas primeras semanas de los cursos académicos. Ofrece cursos, masters, postgrados o licenciaturas de reconocido prestigio. En muchos de los casos se trata de universidades falsas de las que sólo existe una página web que se puede poner en marcha en unos minutos. Los estafadores compran un dominio con una inversión de 8 ó10 euros y diseñan una web llamativa. Suelen incluir fotografías o sellos de instituciones de reconocida reputación y grandes campus universitarios que ayudan a hacer creíble una oferta educativa inexistente.
No hay una fórmula mágica para detectar este tipo de fraudes, pero desde el Observatorio de Internet se nos dan algunas claves que pueden ayudar. Aseguran que hay que desconfiar de algunos mensajes como: “¿cansado de estudiar?”, “¿quiere obtener el prestigio de ser un licenciado o un doctorado?” Mucho más evidentes son otros ganchos que por su propio lenguaje ponen de manifiesto el fraude: “¿quiere ser licenciado en 24 horas?” o “Aprenda a como obtener una titulación universitaria en tan sólo 5 días, sin estudiar ni exámenes”.
Ante este tipo de spam los expertos recomiendan ignorar toda información que nos llegue sin haberla solicitado, y en caso de que nos interese mucho, comprobar todos los datos del centro educativo, a ser posible por otros medios que no sea Internet (buscar un teléfono donde poder comprobar que la institución existe o una dirección física).
WEBS QUE PARECEN IGUALES
El segundo tipo de fraude educativo que se resalta en el informe presentado por el Observatorio de Internet se basa en estafadores que lo que realizan es una auténtica copia de las webs originales de diversas instituciones académicas. El fraude suele comenzar en el mismo dominio de la web, se cambia una o dos letras o caracteres de la dirección original para que no levante muchas sospechas.
A partir de aquí entramos en el llamado “cibersquatting”, que se sustenta un dato objetivo, hasta el 5 por ciento de los usuarios que teclean un nombre de marca o dominio de red se equivocan. Son universidades ficticias que copian las web de instituciones que sí existen. Suelen incluir hasta fotos de sus aulas e instalaciones. Lo que intentan es que lleguemos a contratar algún tipo de curso con ellos, para pagarlo a través de la red y quedarse literalmente con nuestro dinero. Habremos pagado a cambio de nada porque la “prestigiosa” universidad no existe. Además, si hemos caído en el engaño y creemos que estamos gestionando con la universidad original acudiremos a reclamar a la institución verdadera donde no tendrán ningún dato de que hemos contratado algún servicio educativo con ellos. Ante el “cibersquatting” los expertos recomiendan revisar bien las direcciones web de las universidades a las que queremos acceder y, al igual que en el caso anterior, no contratar nada por Internet sin haber confirmado antes por vía telefónica o postal.
En muchos de estos casos los estafados no se dan cuenta de lo que ha sucedido hasta mucho después cuando la universidad original insiste en que no ha tenido ninguna relación anterior con ellos. Sin embargo, aunque se dieran cuenta en el mismo momento de la estafa, las reclamaciones son prácticamente imposibles. Este tipo de webs se suelen crear y alojar en paraísos cibernéticos. Lugares no existe legislación que controle estos delitos y donde, por tanto, no hay lugar para las reclamaciones.
COLABORANDO CON EL DELITO
No en todos los casos el usuario es tan inocente como en los anteriores. En muchas situaciones se convierte conscientemente en colaborador con el delito de estafa. Se trata de falsificaciones de diplomas, títulos, trabajos o informes que se consiguen a través de Internet y que plagian los originales con el objeto que engañar. Falsificar una titulación es una falta grave. Este tipo de fraude educativo también se puede sustentar en datos: 1 de cada 5 estudiantes universitarios no consigue terminar la titulación que comienza. Una pequeña parte de ellos prueba a conseguirlo por la puerta de atrás, a través del fraude. Si visitamos determinados foros de Internet podemos encontrar temas referentes a personas que preguntan cómo hacerse con un título falso. También se pueden leer en anuncios clasificados de prensa on line que ofrecen la falsificación de títulos y diplomas. Un delito que a veces consigue resultados fácilmente reconocibles, pero que otras veces llega a límites insospechados en la calidad de la falsificación. En este caso el usuario no peca de ingenuidad, sino más bien de todo lo contrario.
En resumen, los fraudes educativos son un problema que se plantea para la educación on line, un sector emergente que puede verse afectado por este tipo de estafas. Para el Observatorio de Internet la forma de evitar las estafas consiste en no completar todo el proceso de matriculación a través de la red, comprobando con alguna llamada de teléfono la existencia del centro educativo. Y recordar siempre la sabiduría popular, “nadie da duros a cuatro pesetas”, si le ofrecen aprender sin estudiar o conseguir una titulación de cinco años en pocos días, seguro que hay gato encerrado.
Más información…
Observatorio de Internet Francesc Canals, “Estafas educativas en Internet”
http://www.fcanals.com/contenidos/reportajes/estafaseducativas.htm




Comentarios
si hasta vosotros debeis haber comprado el titulo.todo está corrupto..a la mierda