"Carácter Emprendedor" analiza la transformación económica y urbanística de las ciudades españolas
Ciudades en metamorfosis
Para muchas de las grandes ciudades del mundo, uno de sus iconos más reconocibles es su skyline, es decir, la línea que sus edificios emblemáticos dibujan en el cielo. Una silueta que aparece inmediatamente en la mente al hablar de Nueva York, Washington, París, Londres, Tokio o Hong Kong. Líneas creadas por edificios que se han convertido en símbolo y en definición de cada una de estas grandes urbes. Pueden ser, como en París con su Torre Eiffel y su Catedral de Notre Dame, monumentos históricos de épocas pasadas pero también, como en Nueva York o Tokio, creaciones arquitectónicas de las últimas décadas que desafían la altura y las proporciones.
En España, la mayor parte de las ciudades siguen basando su línea del cielo en los edificios históricos más importantes. Sin embargo, desde hace un par de décadas comienzan a surgir construcciones espectaculares que se convierten en iconos de la ciudad. Ha sucedido en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia o Zaragoza. Está comenzando a gestarse en una larga lista de ciudades que se van a transformar profundamente en estas primeras décadas del siglo XXI. Van a crear una propia skyline, aunque en la mayor parte de los casos los cambios se proyectan tan hondos en su urbanismo y concepto de ciudad que la nueva línea del cielo va a ser una señal casi anecdótica de la metamorfosis.
Aunque el primer rascacielos español fue la Torre de Telefónica en Madrid que se inauguró en 1929, el complejo Azca y las Torres Kio son considerados por muchos como la primera gran línea del cielo española comúnmente reconocible. En los últimos años se han creado algunas más: el Museo Guggenheim de Bilbao, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, la Torre Agbar de Barcelona o más recientemente el complejo de la Expo 2008 de Zaragoza. En los próximos quince años se van añadir nuevas construcciones vanguardistas y emblemáticas en ciudades como Málaga, Córdoba, Sevilla o Valladolid. Ciudades que están aprovechando cambios estructurales en su diseño urbanístico para crear una nueva imagen de modernidad y progreso.
DISEÑANDO NUEVAS CIUDADES
La gran transformación de Madrid surgió con la M-30 y el “Madrid Olímpico”. En Bilbao el Plan Ría 2000 marcó el inicio de una nueva etapa para la ciudad. Barcelona se rediseñó con los proyectos de las Olimpiadas de 1992 y hace muy poco con las actuaciones del Forum de las Culturas 2004. La última metamorfosis la vive Zaragoza, ahora en plena Expo 2008 que ha servido para añadir nuevos espacios en torno al Ebro. Unos ejemplos que corresponden en general a las urbes más grandes de nuestro país. Ahora, le toca el turno a las ciudades medianas. Cambios impulsados en la mayoría de los casos por la llegada de infraestructuras como los trenes de alta velocidad que obligan transformar sus comunicaciones y están sirviendo de espolón para replantearse el concepto de ciudad.
En muchas de las ciudades con ambiciosos proyectos de futuro el debate sobre hacia dónde se debe caminar está abierto. “La Ciudad Posible” es un grupo profesionales de distintas disciplinas que desarrollan un proyecto de investigación para proponer alternativas al modelo de ciudad y la forma de gestionarla. Para ellos, las ciudades medianas españolas que van a sufrir estas transformaciones deben aprovecharlas para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. “Si el objetivo es crear mejores ciudades, el crecimiento lo debemos medir en términos cualitativos o de beneficio social. Como norma, los equipamientos medianos y bien distribuidos son los que hacen ciudad porque la población puede satisfacer sus necesidades diarias de todo tipo. Por ejemplo, se aprovecha más una plaza pública pensada para el uso de los vecinos que una gran plaza con pretensiones de singularidad. La ciudad para enseñar y la ciudad para vivir han de ser compatibles. Esto se logra cuando ambas funciones son complementarias en cualquier lugar, tanto si se está localizado en el centro como en la periferia”. Es el análisis de José Miguel Jiménez Ortiz, Coordinador de “La Ciudad Posible”.
Valladolid es quizá el caso más destacado de ciudad mediana que está aprovechando el soterramiento de las vías del tren con la llegada de la alta velocidad para transformarse profundamente. Con la desaparición de la cicatriz que ha supuesto durante décadas la vía del tren dividiendo en dos la ciudad, se abren interesantes posibilidades para conectar los barrios existentes y crear nuevas zonas en pleno centro urbano. Un proyecto de soterramiento que quiere estar ejecutado en 2014 y que está firmado por el británico Richard Rogers que creará un enorme corredor verde, tres nuevos barrios y un centro de negocios con grandes torres. La metamorfosis total no terminará hasta dentro de 15 o 20 años.
Pero no es el único ejemplo. Málaga quiere llegar a 2010 siendo una ciudad distinta también gracias al impulso del AVE. Una nueva estación, el soterramiento del ferrocarril creando nuevas zonas verdes, un Palacio de la Música, el Plan Puerto o tres nuevos puertos deportivos son algunas de las actuaciones previstas. También se construirán al menos 3 torres conocidas como las “Torres de La Térmica”, dos de ellas ya tienen el visto bueno del ayuntamiento y las diseñara Carlos Ferrater. Valencia ya es una ciudad distinta a la de hace 20 años, sin embargo quiere seguir transformándose. La Ciudad de las Artes y las Ciencias y toda la reforma de su puerto deportivo ya han renovado su imagen. Ahora se va a desarrollar “Sociópolis”, una propuesta urbanística singular en el entorno de la huerta valenciana. Prevé la construcción de 2.8000 viviendas y un gran parque central con huertos ecológicos urbanos, una iniciativa para integrar arquitectura y paisaje de las más ambiciosas que se han presentado en España.
Son sólo algunos proyectos que construyen ciudades modernas, aunque para José Miguel Jiménez Ortiz, en casi todos los casos se desaprovecha la oportunidad de crear urbes realmente más habitables y sostenibles porque prima el buscar un incremento de la actividad económica sobre mejorar las condiciones de la ciudadanía o el medio ambiente. “Somos escépticos sobre estas propuestas. En la mayoría de las ciudades los proyectos del TAV son una excusa para la construcción de grandes equipamientos y edificios singulares. Esta tentación está venciendo a la racionalidad y la funcionalidad de equipamientos más modestos destinados a atender las necesidades frecuentes y básicas de los ciudadanos. Muchas ciudades se embarcan en grandes inversiones simplemente porque está de moda o porque quieren aprovechar una línea de subvención. Se trata de políticas de conveniencia que muchas veces no coinciden con el mejor aprovechamiento social de los recursos sociales”.
(Reportaje completo en el Nº2 2008 de la revista Carácter Emprendedor)



