“Tenemos que llegar a que el profesor se actualice y recicle con estancias dentro de la propia empresa porque eso va a dar beneficios para todos”
Augusto Cobos, Director de la Cátedra Bancaja de la Universidad de Valladolid
Augusto Cobos. Es una iniciativa de Bancaja que ya ha puesto en marcha 22 cátedras en universidades españolas con el objetivo de crear una red de cátedras. El objetivo es fomentar el espíritu emprendedor dentro de los jóvenes universitarios y el apoyo a la creación de empresas pero desde una perspectiva más amplia de lo habitual. Va a haber proyectos de asesoramiento, de apoyo a la creación pero también se quiere dar un toque universitario para crear seminarios e incluso asignaturas de libre configuración sobre creación de empresas a través de la cátedra. También hay un objetivo más amplio para la red de cátedras que es crear monografías y manuales de creación de empresas, a través de la colaboración de todas las universidades. Incluso hay una línea de fomento de investigación y apoyo a tesis doctorales sobre creación de empresas. La idea es no ser la típica herramienta de apoyo al emprendedor sino también darle un enfoque más universitario y ligarlo a la investigación.
E.U. ¿Se ha establecido ya un calendario de actividades para la Cátedra Bancaja de la Universidad de Valladolid?
A.C. Las primeras actividades se están llevando a cabo en los meses de marzo y abril. Se están presentando talleres de habilidades, como por ejemplo cómo presentar un proyecto, cómo ir a una entrevista personal, … se trata de potenciar las carencias que suele tener el alumno al presentar un proyecto y su justificación ante una entidad financiera. En mayo estaremos en la Feria Labora dentro del stand de la UVA y luego el resto de actividades van enfocadas más al próximo curso.
E.U. ¿Qué significan para la universidad este tipo de iniciativas y apoyo que vienen del mundo empresarial y financiero?
A.C. La ventaja es que ellos te dan un apoyo financiero pero también una experiencia y saber hacer en un ámbito que no es el de la universidad como puede ser aprobar proyectos desde un punto de vista financiero. Y desde la universidad se ponen en valor los trabajos de investigación que se llevan a cabo dentro de la universidad y también se facilita la inserción laboral de los alumnos a través del autoempleo. Esto tiene beneficios sociales, la universidad no sólo tiene que formar estudiantes sino también conseguir que el capital intelectual quede dentro de la región o de la ciudad.
E.U. ¿Cómo responden los alumnos a este tipo de iniciativas, hay una apuesta de los universitarios por el autoempleo?
A.C. Ahí es donde falta más la concienciación. Empieza a existir dentro de algunas titulaciones, pero es algo muy minoritario. Es más frecuente encontrar gente que hace su proyecto de fin de carrera y quiere implantarlo él sobre todo en ingenierías, pero todavía es muy minoritario. En el ámbito de las ciencias sociales y humanidades el porcentaje de alumnos con espíritu emprendedor y que aspiren a crear su empresa es casi nulo.
E.U. ¿Por qué cree que sigue siendo esto así?
A.C. Cuando hablamos de creación de empresas siempre pensamos en ingenierías y en carreras como empresariales o económicas. No nos damos cuenta que en humanidades también hay ideas que pueden dar servicios o productos y crear empresas. Por ejemplo, el idioma que en esta región se está planteando como un importante yacimiento de futuro es algo que se estudia desde las humanidades y que puede crear muchos servicios. Hay que explicarles que se puede crear una empresa vinculada a una idea dentro del patrimonio o el lenguaje y que no solo se puede aspirar a trabajar dentro de la administración en estos campos.
E.U. Además de Director de la Cátedra Bancaja es Director del Área de Empresa de la Universidad de Valladolid. ¿Qué tipo de servicios y actividades realiza?
A.C. El trabajo es fundamentalmente el de acercar las empresas a la universidad. Demostrar que la universidad es mucho más accesible para las Pymes de lo que ellas creen. Que haya un punto de entrada conocido por todas ellas para que cuando vengan con un proyecto no tengan que ir de puerta en puerta preguntando a quién le puede interesar, nosotros les ponemos en contacto con el departamento o la persona adecuada. Hoy en día el foco mayor son prácticas en empresas y cada vez más Pymes se están dando cuenta que pueden tener alumnos en prácticas, antes parecía que sólo se podía hacer prácticas en grandes empresas cuando luego la mayoría de los alumnos van a trabajar en pequeñas y medianas empresas. Las empresas colaboran cada vez más con la universidad y son más receptivas de lo que a veces somos la propia universidad. Recibimos llamadas constantes de empresas que quieren colaborar con nosotros. Las reticencias que había antes dentro de la propia universidad se van rompiendo e incluso los profesores puedan aprovechar las ventajas que la empresa puede ofrecer. Por ejemplo hay un proyecto que se está poniendo en marcha para que los profesores puedan tener estancias dentro de las empresas para actualizarse y reciclarse. Tenemos que llegar a eso, a que el profesor se recicle dentro de la propia empresa porque eso va a dar beneficios para todos.
E.U. Y en esta relación Universidad – Empresa y a la hora de dar conocimientos sobre espíritu emprendedor a los alumnos, ¿cree que hay que crear asignaturas y formación para ello o cómo se puede hacer?
A.C. Más que teoría yo creo que lo que necesitan es la información con un cierto soporte académico. No se trata de elaborar guías prácticas porque ya hay instituciones que ya lo hacen pero sí un manual que dé soporte académico a lo que estudian. Por ejemplo, un alumno de derecho conoce los tipos de empresas y tipos jurídicos pero seguramente no sabe cuál el más conveniente a la hora de crear la empresa en función del tipo de sector al que va dirigido o el tipo de persona que la está montando. Hay que aportar información al estudiante para que pueda utilizarla de forma inmediata en el ámbito del emprendedor.
E.U. ¿Es posible emprender a través de la universidad?
A.C. Creo que va a ser una opción real. Hay ya una serie de iniciativas como la Cátedra, el programa CREA del Ayuntamiento de Valladolid o un acuerdo con la Universidad Politécnica. Lo que hay que hacer es que toda la información esté canalizada y coordinada para que el alumno sepa a dónde se puede dirigir para obtener información y cuál es la herramienta que mejor se ajusta a su proyecto.
Más información: www.uva.es



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