El vino, un futuro prometedor gracias a la innovación y la internacionalización
Son muchos los expertos que aseguran que España será líder mundial antes de 2015.
España será en el año 2015 el principal productor de vino del mundo. Al menos es lo que aseguran diversos estudios como el realizado por el Centro de Investigación para el Estudio y Observación de las Condiciones de Vida, desplazando a Francia que todavía conserva el primer puesto. Nuestro país cuenta con algunos de los vinos más reconocidos del mundo, y con un prestigio internacional que crece año a año. Nombres tan reconocidos como Robert Parker apuntan a los vinos españoles como los protagonistas indiscutibles del sector mundial en los próximos 15 años. En especial, Parker subraya que las regiones productoras españolas más interesantes serán Priorat (Cataluña), Jumilla (Murcia) y Toro (Castilla y León). En la revista británica Decanter también se señala al vino español como el más interesante del momento por su relación entre calidad y precio.
Este prestigio internacional abre un futuro más que prometedor para el sector del vino en España. Unas oportunidades que le están ayudando a sortear mejor que a otros sectores la actual crisis económica internacional. El vino está notando la crisis, pero las bodegas tienen capacidad para esquivarla sobre todo refugiándose en el filón en el que se están convirtiendo las exportaciones. Según los índices presentados por la Federación Española del Vino durante el primer semestre de 2008 las exportaciones aumentaron un 12,6 por ciento en valor y un 16,3 por ciento en volumen. El claroscuro de la situación se lo llevan los viticultores, que con la reforma de la OCM y los efectos de la crisis en los carburantes están sufriendo caídas de hasta un 25 por ciento en el precio que se les paga por la uva.
LÍDERES ANTES DE 2015
Francia e Italia son tradicionalmente los mayores productores de vino de todo el mundo. Sin embargo, esta situación va a cambiar en los próximos años. Un estudio realizado por Credot asegura que España liderará este ranking como muy tarde en el año 2015. Las razones que van a llevar a nuestro país al primer puesto en la producción mundial de vino son la alta calidad de los caldos, la apuesta por la tecnificación de la actividad y el esfuerzo innovador que realiza una parte importante del sector. Todo ello, acompañado de un conocimiento y prestigio cada vez mayor de los vinos españoles en todo el mundo.
En el primer semestre de 2008, según datos de la Federación Española del Vino, las exportaciones aumentaron un 12,6 por ciento en valor y un 16,3 en volumen. Han alcanzado los 933 millones de euros y los 860 millones de litros. Son buenas cifras para el sector, aunque desde la Fev se alerta sobre una ralentización del crecimiento y una recesión en algunos tipos vino. España exporta sobre todo vino de mesa a granel, el 34 por ciento del valor de todas las exportaciones. Sin embargo, se ha estancando prácticamente el crecimiento de exportaciones de vinos con denominación de origen envasados, que sólo han aumentado un 0,5 por ciento en valor.
Con los datos de 2007 se puede hacer un análisis todavía más completo, aunque las tendencias que marca pueden estar viéndose modificadas por la crisis que se comenzó a acentuar a inicios de este año. Aunque las referencias son claras, subrayando un mercado interior descendente desde hace ya bastantes años que se contrapone a un aumento espectacular en las exportaciones. El mercado interior lleva cayendo desde hace 18 años. Entonces suponía 17,2 millones de hectolitros. En 2007, se ha cerrado con 13,4 millones de hectolitros. Sin embargo, en aquel mismo año 1990, en el que el mercado interior comenzó a bajar, el volumen de exportaciones era de 5,5 millones de hectolitros. Ahora se superan los 14 millones y medio. El mercado interno cae, se produce más de lo que se consume. Los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino recogen que sólo en mayo de este año el consumo de vino en los hogares cayó un 3,2 por ciento y en la hostelería la bajada llegó al 6 por ciento.
Si el mercado exterior es el presente y futuro del vino español, la otra pregunta importante es saber a qué países exportamos. Por volumen de litros, la lista la encabezan Francia, Alemania y Rusia. Francia lidera el ranking porque compra a España grandes cantidades de vino de mesa a granel. El dato más importante está en el vino de alta calidad, con Denominación de Origen. En ese caso Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Estados Unidos ocupan los primeros puestos. En todos estos países se identifica el vino español como el que ofrece una mejor calidad-precio. Además, el sector se está beneficiando del interés que despierta todo lo “español” en el panorama internacional, ya venga en forma de cultura, gastronomía, deporte, y por supuesto, vino.
SORTEANDO LA CRISIS
El mundo del vino es un sector amplio, por lo que hablar de manera global siempre puede resultar cuanto menos imprudente. En líneas generales, se puede decir que es uno de los sectores que está sabiendo sortear la crisis gracias a su diversificación de mercados y de actividades. Por ejemplo, una bodega hace tiempo que dejó de ser sólo un lugar donde producir vino. En el siglo XXI es también en muchos casos un establecimiento de restauración, un alojamiento hotelero, un punto de interés turístico e incluso un centro de convenciones y eventos de empresa.
Por este motivo, los expertos aseguran que las bodegas están pudiendo enfrentarse bien a la crisis. No sucede lo mismo con la base del sector, con los viticultores. La reforma de la OCM y la subida de los precios de los carburantes que hemos vivido durante meses han hecho mella en quien se dedica a plantar sus vides para luego vender la uva. Este año ha cotización de la uva ha caído hasta un 25 por ciento. Los costes han subido y las ayudas indirectas que llegaban de la Unión Europea se han recortado. El resultado: para muchos viticultores la situación está realmente complicada. Se calcula que un agricultor tiene que vender este año unos 10 kilos de uva para financiar un litro de gasóleo que usa el tractor o la cosechadora. La zona española que más problemas está pasando es La Mancha, porque es donde se produce más vino de mesa y se han recortado las ayudas en hasta un 60 por ciento. Una de las zonas donde menos se nota es La Rioja, que recibía menos ayudas.
Esta crisis la sufren los agricultores y las bodegas más pequeñas, a las que influye muchísimo la falta de liquidez que hay en el mercado. Para sortear la crisis, los expertos aconsejan en todo caso la diversificación del negocio. El enoturismo es una de las alternativas. Se puede seguir el ejemplo de California, donde el 18 por ciento de los ingresos de todo tipo de bodegas ya no vienen del vino, sino de la visita a sus instalaciones y de iniciativas relacionadas con la gastronomía y la cultura del vino. En este camino, son muchas las bodegas que se han embarcado en todas las ramas del enoturismo y en otros senderos de innovación. La arquitectura, el turismo o la investigación en nuevos productos son ya parte inseparable de cualquier análisis sobre la situación del sector del vino de nuestro país.
MECENAS DE LA ARQUITECTURA DEL S. XXI
La arquitectura lleva siglos relacionada con el mundo del vino. Todavía nos quedan ejemplos como las bodegas
subterráneas de Aranda de Duero (siglo XIII), las Bodegas Vinos del Marco de Jerez (siglo XVIII) o la Bodega de La Concha de González Byass, también a Jerez, que fue diseñada por Gustav Eiffel en el XIX. En las últimas décadas esta estrecha relación entre arquitectura y vino ha vuelto a resurgir. Las bodegas acuden a construcciones vanguardistas que reflejen el espíritu y la filosofía de su vino. También consiguen convertir el propio edificio en un lugar turístico y en una fuente más de negocio. Un buen vino debe de tener la mejor imagen posible, y el lugar donde se elabora se puede convertir en un auténtico santuario del sentir corporativo de la empresa.
La lista de bodegas que han recurrido a grandes proyectos de arquitectura puede resultar interminable, basta con un puñado de casos para conocer la dimensión que han tomado las bodegas como auténticos mecenas de la arquitectura del nuevo siglo. Uno de los ejemplos más paradigmáticos está en Elciego (Álava). Marqués de Riscal recurrió nada más y nada menos que a Frank O. Gehry para diseñar su bodega estrella. El padre del Guggenheim ha creado un edificio único que ya se incluye en numerosos manuales de arquitectura. Algo similar sucede en Chivite (Navarra), en Señorío de Arinzano, construido por Rafael Moneo. Un tercer ejemplo es la bodega Ysios del arquitecto Santiago Calatrava de líneas vanguardistas en Laguardia (Álava). Por destacar un caso más, la nueva Bodega Protos de la Ribera del Duero se ha creado a los pies del castillo de Peñafiel en Valladolid. Está diseñada por el británico Richard Rogers y destaca por encajar a la perfección en el paisaje del castillo.
Son sólo unos ejemplos de una lista a la que cada vez se suman más bodegas. El edificio dejó hace mucho de ser solo un lugar para la producción, tiene importantes valores añadidos en imagen, cultura corporativa y nuevas líneas de negocio. Y tampoco es necesario acudir a grandes y reconocidos arquitectos. Ya no hay pequeña y mediana bodega que se precie que no se esmere en diseñar un edificio atractivo e innovador como símbolo de su negocio.
INNOVACIÓN TURÍSTICA Y TECNOLÓGICA
El secreto está en la diversificación. Es lo que se desprende de cómo están planteando su negocio las bodegas en este nuevo tiempo. Además de comercializar vino desarrollan una oferta turística, gastronómica y una apuesta muy importante por la investigación y la innovación. No dejan de aparecer nuevas técnicas y productos relacionados con el vino y la uva que se caracterizan por una intensa labor investigadora. Vino sin alcohol, cosméticos a base de uva o la vinoterapia son algunas de estas fórmulas que ya ofrecen en distintas bodegas españolas.
Paralelamente a la investigación en nuevos productos y servicios, el enoturismo es una forma de turismo en expansión. Cada vez son más las personas que quieren acercarse a la cultura del vino. Formarse para distinguir y valorar los caldos, pasear por las bodegas, comer en sus restaurantes o alojarse con habitaciones con vistas a inmensas extensiones de viñedos. La oferta crece y se consolida, y no solo beneficia a las propias bodegas. En los últimos años han surgido portales de Internet especializados en enoturismo o agencias de viajes que se dedican en exclusiva a organizar excursiones y eventos con esta temática.
Otro dato que demuestra el interés del sector del vino por la tecnología está en su apuesta por Internet. El sector del vino es uno de los que más se ha volcado en el comercio electrónico. El 24 por ciento de las empresas vitivinícolas de España venden sus productos a través de la red de redes. Un porcentaje altísimo si lo comparamos con la media de las empresas de todos los sectores, que se sitúa en el 9 por ciento.



